lunes, diciembre 11, 2006

= ¡¡Sponch!! =



El soundtrack de tu vida es: Thomas Quasthoff - Solo Jazz Improvisation (The Voice, 2006).



-Burp-

Hubo una época cuando me quedaba despierto hasta altas horas de la noche, escuchando con atención el misterioso sonido que la pared del cuarto intentaba, inutilmente, acallar con su grosor. Tenía como 4 años en ese entonces.

Rrr-takata, rrrr-takata, rrrr-takata, rrrr-takata me arrullaba cada noche: mis ojos, abiertos como dos canicas del #6, mi mente infantil se desvivía por adivinar qué maravillas se encontraban procesando ese vaivén ahogado, que diariamente me conducía hacia mis más complicados sueños, y mis más elaboradas pesadillas.

Muchos años después me enteré que era una imprenta, luchando por librar sus pedidos antes de que saliera el sol.

No pretendo venderles una historia de dolor y sacrificio: mi infancia fue bastante acomodada, tenía mas juguetes de los que necesitaba, pero debo confesar que mis favoritos siempre debían de tener compartimentos secretos, que al abrir y cerrar emitieran un clang, un crank o un plac.

Cada vez que Luzyfer se ve frente a un conato de sobresalto o una tarea que se le sale de las manos, emite un agudo chillido que rivaliza con el de los roedores en desgracia: IIIIIH rechinaba mi madre, cada que se le escapaba un delicado florero, un vaso de cristal cortado, o mi persona de entre las manos. A la fecha conserva la molesta costumbre.

Cuando tuve trece años, mi cuerpo creció desprolijamente: era monstruoso el crikiti-crakata de mis huesos al expandirse, estirarse y afirmarse; poco a poco mi nuca comenzaba a convertirse en la matraca que es el dia de hoy, pues para recuperar la tranquilidad necesito hacer un giro de resorte que desata peculiar CRACK-KA que a todos despabila, hace sonreir y sorprende por igual.

También me trueno los dedos de las manos y los codos, por si me quieren de medio tiempo para sus fiestas infantiles.

Creo que la única razón por la que me entregué a los videojuegos con la soltura de una casquivana, es porque tanto pling, swing, broooong y shooom-shooom me carcomían toda mi atención, todo babeado y enajenado me encontraban mis detractores en las maquinitas de la vuelta.

Mi maestra de Etimología Grecolatina me cuestionaba el porqué emitía sonidos de Nintendo, yo me limitaba a responderle que no creo que esto cuente como déficit de atención.

También por estas épocas sangraba de la nariz con frecuencia, siempre el plop avisaba del torrente de líquido rojo que venía por delante: blopota-blopota-blopota-blopota salían litros de sangre de mi nariz.

No faltaba el cretino que sugiriera que estaba menstruando por las fosas nasales.

Siempre he tenido tentación de poner mis sucias manos en aquellos instrumentos que colocan de muestra en las tiendas: tnn-tnn-tnn-tnn---swiiiiiin de una guitarra eléctrica -en realidad, nunca me dejaron llegar al swiiin, pero lo deseaba tanto que casi lo podía escuchar-, el tum tum tum clang de esa batería que nunca estaba desocupada, y por supuesto el plinplinplin-plin del sintetizador, donde martinillo era mi gran ejecución digna de un encore.

Dejé de hacerlo cuando las miradas que me reprochaban mi conducta dejaron de venir del vendedor. Los niños son las cosas más egoistas de la creación.

Uno de mis pequeños placeres oscuros, consiste en acercarme a alguien que sufre por contener sus vias urinarias, y susurrar distraida y suavemente un chsssssssssssssssssss. No existe ser vivo que se resista a salir corriendo en busca de un arbolito.

Me han acusado de ser sádico de clóset, yo digo que se trata de una campaña de difamación en mi contra.

Cuando la gente se empeña en exponerme a necedades verbales, lenta e inexorablemente comienzo a fugarme y en vez de las palabras de mi interlocutor, escucho waras:

-Warawarawara, warawarawarawara, warawara
-Eeeh.
-Warawarawara, warawarawarawara, warawarawara, warawarawara, warawara. ¡WARA!
- Ajá.

-¿Wara wara?
-Siii.
- ¡¡Wara!!, warawara, warawarawarawarawarawara....

Existen casos documentados de gente que se fuga con Sleepwalk, otros aseguran que se fugan con Megadeth.


Hay días en que siento que mi vida es una onomatopeya.




Plop.





En realidad este es el post más insulso de la historia, no me queda la menor duda de que la blogósfera demandará mi sangre entre sus fauces una vez que sea leido en su totalidad.



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Atte

El Hijo de Nadie.

6 comentarios:

Gabriela dijo...

Yo lleguè primero! Sì!

Ehmmmmm... este... este...

Bueno, y si alguien antes de mì leyò y no comentò?

Nunca lo sabremos. Asì no sabe a triunfo, ademàs es un post insulso y cuando reclamen su sangre segurito lo borra y entonces mi comentario? Què va a pasar con mi comentario?

Se va al limbo de los comentarios?

Mejor no hago comentarios.

Anónimo dijo...

pas! (onomatopéyico de palmas que chocan), jejeje!

warawarawarapostwarawarawenísimo, warawara. bai!

sirako dijo...

tengo que confesarlo me salté por ahí una parte de tu infancia, pero sólo era el detino y la casualidas unidas a la suerte porque no querian que me uniera a aquellos que pidn tu sangre, nunca leeré este post completo porque soy pacifista... jajaja

hugo dijo...

sista gueno, noseachicopale.

Anónimo dijo...

Oh, no juegues, mi vida también se ha convertido en onomatopeyas y exclamaciones (vocativos). Por ejemplo, este comentario empezando por Oh! y cuando quiero describir algo emocionante digo "estuvo wow".

Yeah! Todos a favor de las onomatopeyas como medio de expresión!

Hell Fucking yeah!

Anónimo dijo...

que bueno que aún vives!!!

bessssssssssso