domingo, octubre 10, 2004

Mecánica Nacional

Querido Diario:

El día de ayer por fín se me hizo terminar de ver "Mecánica Nacional", valuarte del cine mexicano, una delicada obra de arte que nos brinda un cuadro memorable del charrismo de ayer y hoy, que si bien el actual es mas malinchista, no por ello deja de ser inconfundiblemente grotesco, católico, de chantajismo materno, fantoche y valemadrista, como dios manda. De un vistazo, descubrimos a un César Bono empezando, falta ver qué tantos actores había en el fondo, porque descubrí que por ahí anda una muy joven Maribel Fernandez, antes de ser "la pelangocha".

¡No puedo esperar mas! necesito terminar "México, Ra Ra Rá", donde sale una diferente (y suculenta) Patricia Reyes Espindola. Pero, ¡Oh, cielos!, ¿Cómo podré convencer a los Magoni de que aún hay mas? Falta conseguir "El primer paso... de la mujer" con Verónica Castro, en la época en que el Loco Valdés se la merendaba, y un Ricardo Blume, cual moderno Manolo Fábregas, intentaba contactar al azteca interno que vive en c/u de nosotros, para interpretar el papel de mecánico jóven y querendón de Ana Martin.

Bueno, ya me voy, ¿eh? porque esto ya parece reseña de cinito, y no una entrada de diario personal, con cerrojo dorado y rosa en relieve en el borde superior izquierdo.


==========================================
Atte.

El Hijo de nadie

2 comentarios:

Señor Duplancher dijo...

Tres cosas nomás:
1) Ricardo Blume y Manolo Fábregas son contemporáneos. Uno y otro hicieron múltiples papeles de vagos y de decentes.
2) Solo a ti te interesa la participación como extra de César Bono y Maribel Fernández en la película pues no aportan absolutamente nada.
3) La palabra es baluarte, la palabra valuarte no existe.

Gracias

Malakatonche dijo...

1. Nombre!
2. También hablaba de la participación de Maritza Olivares, que es la segunda hija y que fue protagonista de películas muy diversas durante toda la década de los 70. Es sólo que llegaste tarde a la plática, checa el seguimiento en el retrato de MN con beck y en su blog.
3. Donde me vuelvas a numerar argumentos, te enteras.