sábado, octubre 23, 2004

Tencha, ruega por nosotros...


Yo tenía una tía, hermana de mi papá, llamada Hortencia, "tetencha" para los cuates. Su función en este mundo y en mi familia era sembrar la discordia, siendo la autora intelectual de todos los lios chabacanos que se suscitaron en la casa de Uds. (digan "gracias", pelados estos) durante la década de los noventa, en el siglo pasado.
Ella feneció en Noviembre de 2002, cuando murió de exageración (en serio). Aqui en la foto, posando en una de las escasas oportunidades en que salía de su madriguera/habitación. Posted by Hello

3 comentarios:

Abominable Mario Flores dijo...

Oye, ¿cómo se muere alguien de exageración? Tengo sospechas de gente que puede andar cerca de eso... pero temo exagerar.
(¿Te checas qué buen chascarrillo? Soy una pachanga ambulante.

Malakatonche dijo...

Pues se trata básicamente de llevar la hipocondría a niveles insospechados, en donde se logró lo inpensable.

Y de puro capricho, porque ya nadie le creía sus dotes de histrión, que se muere (dentro del asombro del mismo doctor, que la atendió durante años, que la había diagnostigado buena salud un día antes y que descubrió que ella se provocaba las lesiones que ella misma atribuia a un problema de coagulación por diabetes). "Infarto inducido," a falta de un mejor nombre.

La poquianchis y el 11 nemo dicen que hubo una conspiración para librarse de la tortura mental, pero no creo....










¿o si?. Entonces, soy hijo del talión...

Andrómeda dijo...

Qué bonito morirse de exageración. Acaba de subir en mi rank de muertes al número uno, desplazando a mi abuelo -muerto de una nuez- y al papá de Silvio en el rosedal -muerto de un durazno-. En el rank de las muertes más feas sigue en primer lugar el abuelo de x, el cual, murió de un adulterio.

Por mi parte, sé bien que voy a morir de mar. Alguien morirá de una mariposa -negra-, cuando eso haya ocurrido, nada podrá superar tal cosa horrible.