lunes, noviembre 22, 2004

.:=Robbery on the dance floor=:.




Querido diario:

Yo nunca he sentido ansias desmesuradas de asistir a los felices enlaces, especialmente porque el primero del que fui testigo tuvo de todo, menos de felíz. Había tanta tensión en el salón, que se podía freir una machaca con huevo en las cabezas de los familiares de la novia, y se podía enfriar alcoholes diversos en los humores de la familia del novio.

Esta, en cambio, ha sido toda una experiencia, una lección de vida.

Será que mis monstruos eran los matrimoniables, será que la promesa de la presencia bloggera ensalsaba el evento, será no le manejamos todo lo convencional de las bodas de las bonitas y tradicionales familias mexicanas. Je ne se pas.

Después del Salesbiano, después de todos los eventos religiosos posteriores, después de un sinnúmero de ceremonias religiosas en donde le manejabamos el espectáculo que coqueteaba con el gospel y que se prostituia en el espectáculo de variedad; finalmente presencié una ceremonia religiosa revestida de dignidad y sencillez, y de un sermón adecuado, respetuoso, conciliatorio, llegador.

También es la primera iglesia que predica con el ejemplo, especialmente el de la misericordia, pues permitieron el acceso de modesta tiendita a la salida de la ceremonia: no se reportaron descompensaciones, bajas/altas de presión, la glucosa chida y todo sereno.

Eso si, la ida al salón fue un viacrucis peque, especialmente por la temperatura, que doraba los ánimos y arreciaba el hambre. Baste decir, querido diario, que la entrada fue sin contratiempos, los alimentos exquisitos (entrada: Nieve con tequila, entremés: Tortilla española con papas y ensalada de surimi con cebolla morada, plato fuerte, paella virreinal), la música muy guapachosa (sic Luzyfer).

Pero lo que nos hizo la tarde, fue el arribo del Marqués UnTalMario, dueño y señor de los Chairos y la Duquesa Plaqueta de Asbaje, primera dama de la Torta Felíz. Si en blog Plaqueta es mística, en persona es orgánica orgásmica; el Dr. Beck y su servilleta se regodearon con la creme de la creme blogera.

Ellos, tan modestos como maravillosos, señalaron que aún hay mas, que la fiesta de Un Tal Mario tiene que continuar con el ánimo crossover bloggero que se dió en esos lares. Plaqueta me puso a sacarle brillo al tablón que fungía como pista de baile, es una consumada bailarina. Ella hacía ejercicio de su infinita humildad, diciendo que carecía de ritmo, cuando sus pies y sus caderas decían todo lo contrario. Quedo a sus órdenes, Plaqueta (sin rencores, don JC, Un tal Mario puede dar fe y testimonio de la pureza e inocencia de la situación).
Desgraciadamente, con la partida de los beneméritos bloggeros, el ambiente comenzó a amainar, la decadencia llegó a nuestras vidas, y el horror afligió nuestros corazones.

Primero, el teléfono celular de la novia fue cobardemente sustraido, en donde la eficacia y el "nivel" del servicio se fue a la porra; después, y a pesar de lo lamentable del curioso extravío, los meseros se aperraron sobre todo aquel que pretendiera abandonar la celebración a horas crisitianas, empeorando la situación sobre los que aún se encontraban disfrutando del baile y del mariachi.

El acabose vino cuando, a la salida, el valet parking hizo perdedizos dineros olvidados dentro de uno de los carros. Muchos podrán argumentar, querido diario (y con justa razón), que ha sido error del dueño del dinero/carro, pero se supone que este evento contaba con un servicio impecable, que debía extenderse mas allá de satisfacer las necesidades de atención de los comensales, sino, ¿para qué fregados el valet parking, cuál seguridad al patrimonio ajeno, para qué se lo dejo al monigote si de todas maneras sale en lo mismo dejarlo en la calle, a la vista de todos?.
Que cosas, eso ni ess.

El regreso a la civilización, sin contratiempos: los novios fueron depositados en su nuevo hogar, pues al día siguiente salieron de viaje a los Cancunes, y van a estar por allá hasta nuevo aviso. Espero y la novia vengadora no me arranque la garganta ni vacie mis cuencas oculares ante tanta información que plasmo en ti, querido diario.



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Atte.

El Hijo de nadie


P.D. Si con mi quejumbe, he afectado a la honorable Diminui, fiel e infalible alfil de la Emperatriz Sardina, de antemano extiendo una angustiosa disculpa, cabeza gacha y hocico sangrando en abundancia.

3 comentarios:

es mi nombre Berenice dijo...

Con lagrimas en los ojos y envidia harta leí esta reseña. Bienaventurados los que disfrutaron de los placeres pre maritales, entiéndase el bodorrio.
Muy bien... cuando me case con el Choc haré una lista selecta, puro muleco de tela.

Abominable Mario Flores dijo...

Soberbio evento. Elegancia. Distinción.
Agradezco todo lo que todos hicieron por todos, porque todo estuvo a todo dar.
Bueno, el surimi estaba un poco mutante, pero...
QUE VIVAN LOS NOVIOS!

P.d: No soy buen testigo de tu pureza, Malakatonche. No debemos olvidar que me tocó el pior lugar del evento y estaba de espaldas a la pista de baile.
Además Tamara me arrimó el camarón a mí (el de la paella, claro está).

Malakatonche dijo...

JC, no le hagas caso, todo esta en la manera en como lo miresssss...