miércoles, mayo 11, 2005

=Un 10 de Mayo a toda Madre =



Querido diario:

Has de saber que los días festivos me pueden sacar ronchas color cereza, especialmente si viene incluido el cursilerismo ilustrado en grandes cantidades.

Los días de las mamaces suelo pasarlos con Lucyfer en un restaurante, que no siempre la familia de Nadie se suma a la aventura, son muy apegados a la sombra de la covacha en la que han convertido esta su casa (se dice gracias, peladosestos); en fechas recientes el lograrlo de manera satisfactoria se ha vuelto altamente estresante, al grado de que el mero intento con todas las de perder se ha convertido en una de las principales causas de aenurismas en la vida de Nadie.

Fue un bonito querer el romper el hábito y hacer algo clasemediero para variar: que se me ocurre llevarla a ver a Juan Gabo (nooo-ah-noah nooo-ah-noah). Oh pobre tonto, ingenuo charlatán, que crees poder conseguir boletos del 10 de Mayo una semana antes del evento. Moraleja: no animar en vano a una madrecita de 1,50 mts. con algo que no será, se te puede romper el corazón.

Afortunadamente, que se le prende el foco a la
Poquianchis: agarramos a Luzyfer y le agregamos a su comadre favorita, la mamá del cacahuate piel roja y las llevamos al brunch de un restaurant. Le incluimos un par de detalles, para subsanar la gordez del concierto: una blusa a rayas en tonos color durazno y esa sombrilla de mano que siempre se quiere comprar y que siempre se le olvida adquirir. Éxito rotundo. Ella ya iba feliz al regreso, con su homenajeo consumado y digerido, y el resto del mundo apenas empezaba la maniobra "Comida Imposible" por todos lados.

Mi querido hermano, conocido en el bloggoverso con el apelativo del Mr. Spuma, es una persona harto distinguida: digno hijo de su padre, posee la invaluable cualidad de enriquecer las cosas con ese buque altamente oloroso denominado Courant N°5, introduciendo la cotidianeidad en las cosas especiales en la vida; o lo que es lo mismo, es constante fundador de lugares comunes.

Flashback: Hace mucho, mucho tiempo, en una tienda llamada El triunfo de la Ciudad de México se me ocurrió comprar un alhajero en forma de piano, de esos que les abres la tapa y sale una melodía furris encriptada en mecanismo de cuerda. Le incluia un espejo donde se colocaba una bailarina con piernas de plomo (o alguna aleación, no sé), la cual bailaba al ritmo de la melodía. No era la gran cosa, pero estaba bien hecho y parecía un buen detalle en su momento. Me parece que Mr. Spuma desarrolló al respecto una fijación de liberación prolongada, porque el día de hoy llegó con sus aportaciones al homenajeo, perfectamente envueltos en papel plateado brilloso y grabado (más adecuado para una boda, pero bueh).

Seguramente, todos aquellos que frecuentan el Centro conocen las tiendas de cositos (sic Poquis), cachivaches y demás artículos de baja manufactura, marca ultragenérica y de precio obsenamente bajo, cuyo género es conocido en el medievo por "Tiendas todo por 11 bolas". Rebaba plástica garantizada. Seguramente han visto esas imitaciones de figuritas de cerámicas, pero hechas de plástico y coloreadas con pintura Vinci, que no se ve tan charro si le pones una buena zambullida de esmalte o algunos bordes con pintura dorada. Con ese cuadro en la mente observen con suma atención lo que sigue a continuación.

El primer regalo es un
all-in-one: el bonito reloj alharejo, color rojiñon y perfectamente barnizado, le incluye su melodía furris, su bailarina plegable de plástico aceitoso fluorescente y sus puertecitas laterales que ¡ oh sorpresa ! son compartimentos secretos para las llaves. La distinción está en los numerotes con fuente de Word Dauphin, 16 puntos. Puro estilo California, básicamente.

El segundo es algo similar. Una exquisita imitación de
fonógrafo, el cual le mueves su "aguja" para acercarla al "disco" y te toca el Rock around the clock. No puedes creer que es de plástico (mas bien parece cera de Campeche).

Jamás podré olvidar la cara de Lucyfer, deshaciéndose en cumplidos pa´l bonachón Mr. Spuma y haciéndo gestos chuecos, esos que te exijen complicidad suscinta e inmediata. Querido diario, repeat after me: el 10 de Mayo estuvo a toda madre.

EL soundtrack de la vida de Nadie del día de hoy le maneja el único track que el Hijo de Nadie y Luzyfer disfrutan por igual: Zenit, de Telefunka.


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Atte.

El Hijo de Nadie

6 comentarios:

Humberto dijo...
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Humberto dijo...

Zenit es el soundtrack para patinar en el cielo.

Raquel Olvera dijo...

No, yo si te hubiera desheredado, ¡Mira que decirme que me llevas a ver a Juanga y luego que eso si es! Pero por lo que veo Luzyfer es harto comprensiva.

Malakatonche dijo...

Luzyfer es mas dulce que una donita Bimbo, verá de diossss.

Seraphim dijo...

Esa comparación es tan buena que asusta. Las donitas bimbo son dolorosas de comer porque son bien dulces. No acompañar de refresco de cola porque duelen más.

Entiéndase que esa protuberancia llamada panza me duele cuando las como, porque son bien dulces.

¿Y Luzyfer no tiene poderes especiales de Madre?

Malakatonche dijo...

Necedad atómica,
corderismo ilustrado,
habilidades culinarias fusión fritanga-oriental nivel 5,
publirrelacionismo psiónico,
Visión barroca,
Antienvejecimiento mutante,
por mencionar unos cuantos atributos.